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viernes, 11 de enero de 2013

Actividad 1
El desarrollo de la sociabilidad, el autoconcepto en el niño y la observación en el proceso de crianza.

¿Cuáles son los factores que afectan al apego?


Algunos grandes factores que inciden en la formación del apego:

Privación materna/institucionalización. En una serie de estudios muy conocidos de Spitz (1945,1946) se observó que los niños institucionalizados que habían sido abandonados por sus madres entre el tercer mes y el primer año de vida mostraban una extrema sensibilidad a las infecciones así como un marcado retraso en el desarrollo. Estos niños se criaban en una especie de cubículos sin ningún tipo de estimulación y tenían una cuidadora para cada grupo de siete u ocho niños. En estas condiciones, los bebés solían manifestar un apego inseguro cuando interactuaban con las personas que les cuidaban. Aquellos que sufrían una separación maternal muy prolongada en la segunda mitad del primer año de vida mostraban un desorden depresivo muy severo denominado depresión anaclítica. Al poco tiempo de llegar a la institución, los bebés empezaban a aislarse del entorno, perder peso, llorar continuamente y sufrir insomnio. Si no recuperaban pronto a la madre o no se establecía una adecuada relación con una cuidadora, la depresión era prácticamente irreversible.

Calidad de la crianza. La teoría etológica manifiesta que los bebés criados en familias cuyos padres son insensibles a las demandas y necesidades del niño suelen desarrollar un apego inseguro. Ainsworth y col. (1978) al revisar los estudios de la situación extraña observaron que los niños con apego seguro tenían madres que en los primeros meses de vida respondían rápidamente al lloro del bebé e intentaban adaptar su conducta a la de su hijo. Sin embargo, los niños con apego inseguro, solían tener madres que evitaban el contacto físico con su hijo y se comportaban de manera rutinaria en las interacciones cara a cara típicas del cuidado del bebé. Además en las familias donde la ansiedad es la característica predominante del entorno, las madres suelen ser más insensibles y, por tanto, aumenta la frecuencia del apego inseguro.

Características del niño. Existen estudios que relacionan los partos complicados, niños prematuros, enfermedades en los primeros meses e incluso el temperamento del niño con problemas en el establecimiento del vínculo afectivo. Los niños extremadamente difíciles (lloran todo el día y se muestran irritables con mucha frecuencia) suelen provocar ansiedad en la madre y lo que sea más complicado el establecimiento del lazo afectivo. Sin embargo, si los padres tienen recursos afectivos, sociales y cognitivos adecuados para manejar el difícil temperamento del bebé o la enfermedad del mismo, puede no haber excesivos problemas a la hora de desarrollar el apego. Por tanto, un temperamento difícil del niño no tiene por qué provocar un apego inseguro; depende de cómo los padres ajusten de manera armoniosa su conducta a la del bebé.


¿Qué se manifiesta en la forma de interacción del cuidador que afecta la calidad del apego del bebé?

Cuando un adulto tiene su primer hijo posee en su haber gran cantidad de experiencias de apego: con sus padres, hermanos, novios/as y amigos/as. Por propia experiencia sabemos que las relaciones afectivas pueden provocar confianza y seguridad o, por el contrario, sentimientos de inseguridad y ansiedad. Main y col. (1985) se han interesado en analizar si las relaciones de apego (seguras o inseguras) que los padres tuvieron en la infancia tienen alguna influencia en el apego de los hijos. Para ello, han diseñado la entrevista del apego adulto en la que el padre o madre relatan sus sentimientos de apego en la infancia y cómo percibían las relaciones con sus padres. Nos encontramos con cuatro categorías:

Autónomos. Padres que valoran y reconocen la influencia de las relaciones de apego, pero al mismo tiempo son capaces de hablar de ellas con objetividad.
Desentendidos. Desprecian la importancia de las relaciones de apego y tienden a idealizar a sus padres sin poder aportar ejemplos concretos para defender su postura.
Preocupados. Adultos muy emotivos que no pueden hablar con objetividad de sus experiencias tempranas de apego. Muy preocupados con el pasado.
Pendientes de resolución. Padres que todavía no han reconciliado sus pasadas relaciones de apego con el presente. En ocasiones, todavía están reconciliándose con la pérdida de sus propios padres y las vivencias relacionadas con ello.

Los estudios nos indican que estos tipos de apego en los adultos están estrechamente relacionados con el tipo de apego que establecen con sus hijos. Las madres autónomas suelen tener hijos con apego seguro; las desentendidas tienden a tener hijos evasivos, con apego evitante; las preocupadas suelen criar a niños rebeldes quizá con un apego resistente y queda menos claro el paralelismo de aquellos padres clasificados como pendientes de resolución, quizá, porque pueda suponer una época transitoria para muchos adultos.
No se puede concluir de forma rotunda (como en nada en psicología), pero podríamos finalizar manifestando que el apego de un bebé a su madre podría depender del tipo de apego que tuvo con ella su propia madre muchos años antes.


¿Cuál es la relación entre el apego y el desarrollo de la personalidad posterior en el niño?

Si bien es cierto, los vínculos de apego son necesarios a lo largo de todo el ciclo vital, resultan particularmente cruciales en la primera infancia, debido a que influyen de manera importante en el desarrollo de la personalidad. De los factores protectores  descritos por los distintos autores, existe un consenso relacionado con el establecimiento de un vínculo afectivo seguro, con alguna  persona significativa para el niño, ya sea su madre u otro adulto con el cual pueda relacionarse de manera cálida y estable, es uno de los factores protectores más relevantes y resulta ser clave, tanto para el desarrollo infantil positivo, como para el desarrollo de comportamientos resilientes. De esta manera resulta fundamental entonces, comprender cuál es el papel que cumple la figura de apego en la interacción con el niño y de qué manera es que el apego de tipo seguro  beneficia el desarrollo infantil y promueve comportamientos resilientes.

¿Qué consecuencias en el desarrollo emocional tiene un bebé que carece de cuidados?

Los estudios nos muestran que los bebés que poseen apego seguro suelen tener madres amables, receptivas que no molestan ni maltratan a sus hijos. Sin embargo, los niños inseguros son hijos de madres que carecen de todas o alguna de estas cualidades.




¿Qué es el autoconcepto?

El autoconcepto es la suma de creencias de un individuo sobre sus cualidades personales. Lo que la persona sabe de sí misma y lo que cree que sabe.
Este concepto de sí mismo lo vamos formando a lo largo de nuestra vida. El Autoconcepto es la interpretación de nuestras emociones, nuestra conducta y la comparación de la misma con la del otro, si es similar o la nuestra o no.




¿Qué es empatía?

La empatía es la capacidad de una persona para identificarse con otra y responderle adecuadamente a sus necesidades, a compartir sus sentimientos, e ideas de tal manera que logra que la otra persona se sienta bien.



¿Qué es una emoción?

Las emociones son básicamente –si tuviésemos que elegir una definición- procesos físicos y mentales, neurofisiológicos y bioquímicos, psicológicos y culturales, básicos y complejos. Sentimientos breves de aparición abrupta y con manifestaciones físicas, tales como, rubor, palpitaciones, temblor, palidez (Marina, 2006). Duran poco tiempo (Filliozat, 2007). Se acompañan con agitación física a través del sistema nervioso central. Mueven, dan o quitan ánimo (Figueroa, 2010). Los sentimientos son las emociones culturalmente codificadas, personalmente nombradas y que duran en el tiempo. Secuelas profundas de placer o dolor que dejan las emociones en la mente y todo el organismo.




Nota: LAS EMOCIONES EN LA FORMACION DE PROFESORES
Si deseamos revalorizar el papel de las emociones en nuestra cultura escolar, la formación de profesores es un ámbito prioritario. Para iniciar un trabajo sistemático en este ámbito, es necesario conocer lo que ocurre cotidianamente en los estudiantes: ¿cuál es la percepción que los estudiantes de pedagogía tienen de sus propias emociones en la interacción con sus profesores y pares?; ¿cuáles son las emociones que en ellos surgen con mayor frecuencia?; ¿en qué contextos interaccionales ocurren? Con esta motivación, y asumiendo la concepción de emociones de H. Maturana, desarrollamos una investigación entre 1999 y 2001, en conjunto con un grupo de académicos de otras disciplinas de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad2, cuyo objetivo principal fue develar las emociones que surgen en los estudiantes de pedagogía de la UMCE en la interacción con sus profesores y compañeros, para proyectar los resultados del estudio a la innovación en las prácticas pedagógicas de los formadores de profesores.


¿Qué es autonomía?

Los niños aprenden a ser autónomos a través de las pequeñas actividades diarias que desarrollarán en casa, en la guardería o en el colegio. Los niños desean crecer y quieren demostrar que son mayores en todo momento. Es misión de los padres y de los educadores, la aplicación de tareas que ayuden a los niños a demostrar sus habilidades y el valor de su esfuerzo. Colocar, recoger, guardar, quitar, abrochar y desabrochar las prendas de ropa y los zapatos, ir al baño, comer solo o poner la mesa son acciones que ayudarán a los niños a situarse en el espacio en que viven, y a sentirse partícipes dentro de su propia la familia y con sus amigos.




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